4 días en Kyoto y Nara

Después de pasar unos días en Tokyo, nos atrevemos a decir que Kyoto es una ciudad tranquila. Aquí pasamos 4 días, aunque uno de ellos nos fuimos hasta Nara. Kyoto tiene una población de casi un millón y medio de personas, y fue la capital del país hasta 1868. Hoy en día, esta sigue siendo la capital cultural de Japón. Con más de 1.600 templos, es dicícil decidir qué visitar, pero hay algunos puntos imprescindibles que no nos quisimos perfer, como Arashiyama (el bosque de bambú) o Fushimi Inari Taisha (cuando veáis las fotos sabréis a qué nos referimos).

A continuación descubriréis nuestra ruta por la maravillosa ciudad de Kyoto:

~ DÍA 1 ~
El mismo día que llegamos a Kyoto nos fuimos a descubrir los alrededores del hotel y Gion, barrio de las geishas. Nos encontrábamos a pocas calles de Nishiki Market, una zona comercial que ocupa 5 calles paralelas donde hay miles de tiendecitas y restaurantes. Este mercado, conocido popularmente como «la cocina de Kyoto» está especializado en productos gastronómicos locales (especialmente marisco) y utensilios de cocina como los famosos cuchillos japoneses y la cerámica. Es el sitio ideal para descubrir sus productos más típicos y probar un poco de aquí y de allá.

Paseando por la zona comercial llegamos hasta el río Kamo. Cruzamos y nos perdimos por el barrio de Gion, la zona más tradicional de la ciudad, donde las geishas van de un lado para otro con sus trajes tradicionales.

Para cenar, nos volvimos a aventurar subiendo en ascensor hasta llegar a un restaurante de carne. Aquí son muy típicos los restaurantes de buffet libre, donde tienes 90 minutos para comer todo lo que quieras (principalmente carne) mientras lo cocinas en una barbacoa colocada en el centro de la mesa.

~ DÍA 2 ~
Empieza un nuevo día en Kyoto. Nos disponemos a visitar uno de los lugares más mágicos de la ciudad: Arashiyama, el gran bosque de bambú. Toca caminar y pasar un poco de frío, pero vale la pena ya que es uno de los lugares más fascinantes en los que hemos estado.

Este se encuentra en Kamakura, en las afueras de la ciudad de Kyoto, a los pies del Monte Arashiyama. Es muy sencillo llegar en autobús desde el centro de la ciudad.

El bosque cuenta con más de 50 variedades de bambú, algunos de ellos alcanzan los 30 metros de altura. Antiguamente, este espacio estaba reservado a la aristocracia japonesa. Luego se convirtió en un destino muy popular desde el siglo IX al siglo XII y (por suerte) hoy en día puede visitarlo cualquiera. Vale la pena invertir medio día en recorrerlo.

A continuación visitamos el templo dorado Kinkaku-ji. Un magestuoso edificio dorado ocupa el centro del recinto templario. A pesar de su belleza, esta es una visita relativamente rápida ya que no hay mucho más que ver.

El final del día lo dedicamos a pasear por Gion, donde visitamos el templo budista Kenninji y sus preciosos jardines.

~ DÍA 3 ~
Si el bosque de bambú nos impresionó, el templo Fushimi Inari Taisha no se quedó corto. El santuario sintoísta, situado al sur de Kyoto (término municipal de Fushimi), es uno de los santuario más famosos e importantes de todo Japón, así como uno de los más antiguos (siglo VIII).

Inari es el dios del arroz y, como consecuencia, el patrón de los comerciantes. Como todos los santuarios dedicados a este dios, el templo está repleto de figuras que lo representan en forma de zorro. Sin duda, lo que más llama la atención de este templo son los miles de toriis que forman un pasillo de unos 4 kilómetros de largo. Los toriis son donados por los comerciantes, que ponen sus nombres en ellos (o los de su negocio) para que el dios Inari les sea propicio.

Consejo: NO os limitéis a visitar solamente la primera parte del recorrido. Vale mucho mucho la pena dar toda la vuelta al templo. Cada paso que damos hay menos gente y los paisajes se hacen más especiales. Fue una experiencia única. Esta ruta a pie nos permite visitar el santuario, andar entre los miles de toriis y descubrir un paisaje de naturaleza salvaje en la cima del monte Inari.

Para acabar un día redondo, vimos atardecer desde el recinto religioso de Kiyomizu-dera. Situado en las colinas del este de de Kyoto (distrito de Higashiyama), es una de las estampas más reconocidas de la antigua capital. A pesar de que se contruyó en el año 778, este ha sido reconstruido varias veces. El hecho de ser de madera no ayudó a evitar que se incendiara varias veces a lo largo de su historia.

Desafortunadamente, cuando nosotros lo visitamos, el templo más famoso del recinto estaba totalmente cubierta con una lona por mantenimiento. Igualmente, el resto de edificios y las vistas sobre la ciudad nos hicieron olvidar por completo esta situación.

Después de la visita fuimos descendiendo poco a poco las colinas de Kyoto, cruzando algunos de sus barrios más locales hasta llegar de nuevo al centro de la ciudad.

~ DÍA 4 ~
El último día fuimos en tren hasta la ciudad de Nara donde disfrutamos y reimos como locos con sus ciervos sagrados. En el mismo parque de Nara también visitamos el templo Todaiji.

La visita al templo Todaiji empieza con un portón de madera de más de 20 metros llamado Nandaimon. Por supuesto, antes de llegar hasta la puerta tuvimos que esquivar algunos de los más de 1200 ciervos sika que habitan en el parque.

Después de saludar a los ciervos y cruzar la puerta Nandaimon, entraremos al complejo del salón Daibutsuden o salón del Gran Buda, el salón principal del templo Todaiji. Este es el edificio de madera más grande del mundo. Nada más entrar en el interior del salón principal encontramos la estatua de bronce del Gran Buda de Nara.

TIPS:
– Organiza tu visita en torno a los principales templos que quieras visitar, pero no intentes visitarlos todos. Son demasiados y, al final, todos te acabarán pareciendo iguales.

– A pesar de que Kyoto es una ciudad mucho más tranquila de Tokyo, aquí sentimos que había mucho más «restaurante para turista». Lo que aparentemente son pequeños restaurantes tradicionales, resultan ser una trampa. Nos sorprendió lo mucho que nos costó encontrar restaurantes de buena calidad y a precios «locales». (es complicado llevar un buen control de lo que es caro y barato con el cambio de moneda, pero cuando llevas varios días por el país ya empiezas a ver un poco por donde van los precios de las cosas).

– No os recomendamos pasar más de un día en Nara, ni dormir allí. Es un destino ideal para visitar durante unas horas cuando estás en Kyoto, pero no necesitas más de medio día. Lo único que realmente vale la pena visitar es el parque donde se encuentran los bambis y algunos templos.

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